Venga de quien venga la violencia es violencia

Trabajo realizado por una estudiante de periodismo de la Universidad de Almeria

La humanidad siempre ha utilizado la violencia para obtener poder o para defenderse, sin ir más lejos, el último ataque de EEUU contra el general iraní Soleimani, lo demuestra. A pesar de los años y la evolución, los seres humanos continúan ejerciendo esta violencia, dañando personas y rompiendo esperanzas. Hombres y mujeres se destruyen a diario en el ámbito de la pareja y fuera de él, no hay más que ver los datos reflejados en el Portal Estadístico para la Violencia de Género que constató 55 mujeres asesinadas por violencia machista y 125.936 denuncias por violencia de género para el año 2019 y, por otro lado, el Poder Judicial confirmó 7.388 víctimas por violencia doméstica en 2018 (todavía no hay datos oficiales del 2019) en España (uno de los países europeos con menor índice en violencia de género).

La violencia física y psicológica nunca ha tenido género, pero las personas sí violencia. Sociedades formadas por leyes que protegen solo a unos a pesar de la equidad del delito, como la Ley Integral Contra la Violencia de Género. Esperanza para unos pero no para otros, personas olvidadas por su género, su edad y su condición sexual, viviendo situaciones de desigualdad, discriminación y precariedad legal.

¿Qué es género?

Por definición “género” alude a un grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo: el género femenino se le asigna a la mujer y el género masculino al hombre. La Asociación Europea de Abogados de Familia admite, “género es un término político utilizado por los ideólogos políticos de género para transmitir confusión y lograr la consecución de sus fines políticos. Buena prueba de ello es que, efectivamente, hablan de multitud de géneros pero luego, en el uso práctico lo hacen para referirse solo a las mujeres”. Entonces, si género es femenino y masculino, ¿por qué la Ley Integral Contra la Violencia de Género defiende exclusivamente a las mujeres? Esto sucede porque se considera que la sociedad española es patriarcal, es decir, se sostiene que España es un país donde los varones dominan a las mujeres. En 2004, se creó esta ley debido al alto grado de violencia que sufrían las mujeres en el ámbito de la pareja y que “ se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad”, según redacta el Boletín Oficial del Estado (BOE). Hablamos entonces de una violencia que, según el BOE, se dirige sobre las mujeres por el “mero hecho de ser mujer y por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión”Sin embargo, la psicóloga sanitaria Tania Evans reclama: “Nos hemos pasado generaciones trabajando precisamente para que no nos consideren víctimas, para que nos vean como un igual, y ahora nos siguen viendo como alguien a quien se tiene que proteger.

Por esta razón, y al no abarcarse la posibilidad de que un hombre ejerza violencia contra una mujer por otras razones que no sea su género, ni se contemple la posibilidad de que una mujer maltrate a un hombre por la misma razón, no se admite la defensa del género masculino dentro de esta ley.

Cuando el machismo aún era algo normal

Machismo, feminismo y feminazismo son las expresiones que se usan para atacar, bien a la mujer que lucha por la igualdad de sus derechos, bien al hombre que trabaja para que no le quiten los suyos. A pesar de vivir en un siglo marcado por estos conceptos, no se tienen muy claros sus significados. El feminismo es un movimiento político, económico. cultural y social que nació en la época de la Ilustración y que busca la igualdad entre mujeres y hombres. El machismo, por el contrario, es una ideología que admite que el hombre es superior a la mujer. Y feminazismo es una corriente social que acepta la idea de que la mujer es superior al hombre. Es a partir de estas dos últimas clasificaciones, dónde empieza una lucha de géneros y de poderes, en la que se ha olvidado trabajar por la igualdad, y en la que aún no se ve un claro vencedor.



Desde hace muchos años se radicó lo que hoy conocemos como rol de género, que estableció un conjunto de comportamientos para cada género. Del hombre, por ejemplo, se esperaba que fuera fuerte y seguro, que se ocupara de tareas masculinas y se dedicara a trabajos viriles. También se le enseñó qué debía ser el proveedor y cabeza de familia, y que su responsabilidad era proteger a su mujer e hijos, y así lo asumió. De la mujer, por otra parte, se esperaba que fuera complaciente y emocional, que se encargara del cuidado de los niños, de la limpieza y de la cocina. Su responsabilidad principal era velar por el hogar. Ella también asumió su papel. A ambos géneros se les estereotipó creando un trato desigual e injusto, conocido como sexismo. Estos roles han sido realmente dañinos para la humanidad porque no le han permitido a las personas la posibilidad de expresar libremente sus pensamientos y emociones. Reprimiéndolos y limitando sus sentimientos y su humanidad.

¿España es un país machista?

España fue un país machista y hoy en día, aún rezuma algo de ello, al fin y al cabo el machismo no es mas que una doctrina que se ha exteriorizado en todos los aspectos de la vida, y tanto hombres como mujeres lo han permitido e instaurado en su día a día de forma consciente o inconsciente. Pero eso no significa que todos los hombres ni todas las mujeres lo sean, la sociedad ha avanzado y, por fin, tanto mujeres como hombres son considerados igual ante la ley, tal y como refleja el art. 2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el art. 14 de la Constitución Española, que admiten que todas las personas tienen los mismos derechos y libertades, sin hacer distinciones. También el art. 3 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales que garantiza que hombres y mujeres gozarán por igual de los derechos económicos, sociales y culturales.

Aún así, y a pesar de los resultados conseguidos, socialmente se sigue creyendo en la necesidad de tener una ley que proteja solamente a la mujer porque la considera indefensa ante el hombre. Evans afirma, “nos siguen viendo como a alguien a quién se tiene que proteger, antes protegía el marido ahora lo hace el Estado”. Porque según esta ley, se maltrata a la mujer única y exclusivamente por ser mujer, Carmen Sanchezpresidenta de la asociación Despertar Sin Violencia y mujer maltratada, desmiente que a las mujeres se les agreda por el mero hecho de ser mujer, y afirma que cuando en la violencia no entra el alcohol, las drogas o los problemas mentales, los agresores maltratan o asesinan a su pareja porque es la persona más próxima a su entorno.

En España, desde principios de los años 80, los grupos progresistas empezaron a reivindicar medidas de discriminación positiva para las mujeres. Desde entonces, y hasta el día de hoy las mujeres han demostrado su valía y han luchado durante tres décadas para conseguir la igualdad, que siempre les ha correspondido. Pero aún así se sigue viendo necesaria una ley que las vea como el género inferior, débil y discriminado. Evans afirma, “no nos matan por ser mujeres, en España no”.

¿Violencia es violencia?

No, la violencia nunca ha sido simplemente violencia la ejerza un hombre o un mujer.

Antes cuando una mujer era maltratada lo ocultaba: carecía de derechos y, por supuesto, no contaba con el apoyo familiar, ni judicial, ni mucho menos económico. Carmen Sanchez manifiesta: “En el año 75 tú no ibas a denunciar, no se podía denunciar”. Los hombres, por el contrario, si eran maltratados por sus esposas, ni se les pasaba por la cabeza denunciar porque un hombre no puede ser más débil que una mujer y un hombre no llora y no siente, pues se vería en tela de juicio su virilidad. Ellos tampoco tenían apoyo.

Las leyes han cambiado y ahora la mujer cuenta con el resguardo de la Ley Integral Contra la Violencia de Género que por definición es el maltrato físico o psicológico que afecta de manera negativa sobre la identidad, el bienestar social, físico o psicológico de la mujer. Sin embargo, tras quince años con la ley vigente, el 2019, dejó a 55 mujeres muertas por violencia de género, cinco más que el año anterior. Esta es una verdad que todos conocemos y por la qué luchamos a diario. Pero, ¿y los hombres?¿ellos sufren violencia en el ámbito de la pareja?¿ellos pueden denunciar?

Hasta hace muy poco, “si un hombre denunciaba lo mandaban a su casa y le decían que se dejara de tonterías”, cuenta Sanchez. Aunque también reconoce que ahora se les está empezando a recoger las denuncias y los están mostrando en los medios de comunicación. La Asociación Europea de Abogados de familia afirma, “ el maltrato del varón es más común de lo que se piensa”. Sus casos se incluyen en los estudios de violencia doméstica, que comprende todo tipo de maltrato dentro del ámbito familiar (de hombres a mujeres, de mujeres a hombres, de hombre a hombres, de mujeres a mujeres, de abuelos a nietos…), que es juzgado de forma distinta a la violencia de género, la Asociación manifiesta: “Es una situación realmente injusta. Las penas deberían ser más graves no en función del sexo, sino en función de si el victimario se prevalió de una situación de superioridad o no”.

Sin embargo, nos preguntamos si hay algún tipo de concienciación que aliente a los hombres a cuidar su salud mental, y de este modo luchar para reducir los suicidios, que al igual que la violencia de género, se trata de un problema social muy preocupante. Tan solo en 2018, el Instituto Nacional de Estadística confirmó 2.619 víctimas hombres por suicidio frente a 920 mujeres. Tras estas cifras tan alarmantes, ¿se escucha hablar a los políticos de proteger al hombre? ¿Manifestaciones multitudinarias aupadas por políticos? ¿Campañas publicitarias que fomenten la ayuda al hombre? “Aunque lo más grave de la situación es el primer maltrato que sufre el varón: el maltrato institucional”, declara la Asociación de Abogados. Sabemos que las cifras de hombres asesinados por violencia en pareja son inferiores al de mujeres, aún así, ellos también están expuestos. Los hombres también necesitan ayuda y requieren un teléfono al que dirigirse para pedir auxilio, y que además esté activo las 24h del día. Los hombres también son maltratados, ¿por qué no protegerlos? Jesús Muñoz, creador de la página web malostratosfalsos.com y víctima de denuncias falsas por violencia de género, asegura, “ hoy en día ser hombre en este país da miedo”.

Ley Integral Contra la Violencia de Género (LIVG)

La Ley Contra la Violencia de Género se creó en 2004 con el objetivo de proteger a la mujer contra el maltrato machista. Esta ley fue declarada constitucional, a pesar, de vulnerar el precepto básico de que hombres y mujeres deben ser juzgados de igual forma ante la ley. “Esto se justifica por una cuestión de discriminación positiva, cómo se entiende que el hombre es superior en algunas cuestiones, la mujer necesita una ley que compense esta desigualdad”, explica la Asocación de Abogados.

La LIVG ofrece una subvención a las mujeres, que se encuentran en situación de maltrato. “Esta ayuda económica la reciben aunque la denuncia acabe archivada, además no están obligadas a devolver el importe recibido”, declara Jesús Muñoz.

Según la guía de derechos de las mujeres víctimas de violencia de género se le concederá la RAI (Renta Activa de Inserción) a las mujeres víctimas de violencia de género que hayan acreditado su condición mediante una sentencia condenatoria por un delito de violencia de género, una orden de protección o cualquier otra resolución judicial que acuerde una medida cautelar a favor de la víctima, y que además carezca de rentas mensuales que no superen el 75% del salario mínimo interprofesional vigente (675€ en el año 2019), o que tengan dificultades para obtener empleo. Además deben estar inscritas como demandantes de empleo y no convivir con su agresorni tener más de 65 años. La cuantía a percibir será del 80% del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) mensualmente vigente, es decir, la cantidad de dinero que percibía una mujer maltratada en el año 2019 es de 430,248€ mensuales (Información extraída del Boletín Oficial del Estado).

Las denuncias

Maltrato en pareja

“La violencia no tiene género”, afirma Jesús Muñoz. La ejercen las personas sin condición.

Estudios psicológicos afirman que la violencia en las relaciones de pareja es un fenómeno universal, heterogéneo, que abarca a todas las capas sociales y que afecta a todas las edades y a ambos sexos. La psicóloga sostiene que hay estudios nacionales e internacionales que demuestran que la violencia en pareja es bidireccional. La violencia en pareja se refiere a la violencia psicológica, física y sexual entre personas que se relacionan de manera íntima, independientemente de su estado civil, orientación sexual o convivencia, y puede darse, tanto en parejas heterosexuales como homosexuales, y en diversos ciclos de la relación.

Este estudio reconoce que las tasas de prevalencia de violencia en pareja, reflejan una conducta violenta mayoritaria de hombres hacia mujeres. Sin embargo, cuando se analizan datos comunitarios, se ve como la violencia en las relaciones de pareja es perpetrada de igual forma por ambos sexos, o incluso, en el caso de la violencia psicológica, más por mujeres.

Esta es una realidad difícil de contemplar, ya que a diario vemos la violencia de género reforzada por una gran inversión pública en políticas de igualdad, estudios de género o normativas con “perspectiva de género”. Lo que nos muestran son campañas publicitarias y noticias en las que la única víctima es la mujer y solo los hombres son agresores.

Una campaña lanzada en Reino Unido contra la violencia de género denominada “Violencia es violencia”, demuestra las diversas respuestas de la sociedad ante una situación de maltrato, en función de si el maltratado es él o es ella.

Olvidados

¿La Ley Integral Contra la Violencia de Género protege a todas las mujeres?La respuesta es no, solo a las mujeres que sufren malos tratos por parte de sus parejas o ex parejas. Es decir, todo acto violento realizado por un hombre hacia una mujer no se entiende como violencia de género, si no se ha establecido dentro de un marco de relación. Por tanto, la LICVG no solo no protege a los hombres sino que tampoco protege a todas las mujeres.

¿A quién desasiste la ley?

  • La ley española de Violencia de Género no admite algunos delitos de agresión contra la mujer como violencia de género. Hablamos de casos como el de Diana QuerLaura Luelmo y el más reciente Marta Calvo. Hasta el día de hoy, el acoso y el abuso sexual, las agresiones a un familiar o la prostitución forzosa no están consideradas como violencia de género, ni protege a sus víctimas como tal. Estas faltas se recogen en el Código Penal aunque sin las características propias de los delitos de violencia de género ni la protección social, penal, ni económica que considera esta ley para sus víctimas.
  • El portal estadístico de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género sentenció 51 víctimas mortales por violencia de género en el año 2018, de las cuales, 12 de ellas eran mujeres mayores de 61 años. Un estudio sobre “La violencia de género en la pareja o en la ex pareja de mujeres mayores de 60 años”, realizado por la Universidad Pontificia Comillas para la fundación Luz Casanova en Madrid, afirma que un importante grupo de mujeres mayores de 60 años han vivido violencia en sus relaciones sentimentales y, aunque se trata de un número inferior al resto, se consideran mujeres mucho más indefensas. Hablamos de personas acostumbradas a anticuados estándares sociales, donde se establecían roles de género más tradicionales. Sin embargo, la Ley Integral Contra la Violencia de Género y la propia sociedad invisibiliza estos sucesos, a pesar de que a estas mujeres les cuesta más contemplar la idea de desligarse de su maltratador, debido a la dependencia emocional y económica que tienen hacia él. Y a pesar de esta situación la ley no les proporcionan la ayuda económica que necesitan, al no incluirlas en el programa de renta activa de inserción (RAI).
  • A los hombres.
  • La llamada “violencia intragénero” también existe, es otra de las olvidadas por la ley de violencia. Este tipo de maltrato se produce dentro de las relaciones entre personas del mismo sexo. Hasta hace muy poco este tipo de violencia no se consideraba un problema social, ya que hasta se rechazaba la existencia de la homosexualidad. Desde 2005 cuando se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo en España, las parejas homosexuales cuentan con los mismos derechos legales, sociales y administrativos que una pareja heterosexual. Sin embargo, la igualdad no es absoluta, ya que en algunas leyes aún coexiste cierta discriminación, y con la violencia intragénero se puede apreciar. El maltrato entre parejas homosexuales se recoge en los datos de violencia doméstica, igual que la de los hombres agredidos por mujeres o cualquier otro tipo de maltrato acaecido en el ámbito familiar. El Código Penal considera que la violencia intragénero no debe compararse o igualarse con la violencia de género, porque en este caso el maltrato se ejerce entre personas del mismo sexo. Por esta razón muchas asociaciones LTGBI llevan años lanzando campañas con el objetivo de denunciar la desigualdad y discriminación que sufre el colectivo en cuanto a violencia doméstica intragénero. Intentando visibilizar la situación en la sociedad y en los medios, y concienciar a la población, a los políticos y a las administraciones sobre la necesidad de tratar estos asuntos bajo unas bases de igualdad entre personas.

El Estado y la violencia de género

Se definió qué España recibiría durante el período que comprende el 2014–2020 de los Fondos Europeos 5.850 millones de euros destinados para promover la igualdad de género. El Parlamento Europeo afirma, “se trata de uno de los apoyos financieros más importantes que recibe el Estado español para la actuación política referente a la igualdad de género y cuya intención primordial es promover la integración de las mujeres en el mercado laboral”.

Por otra parte, el Programa REC 2014–2020 cuenta con un presupuesto de 439,5 millones de euros, de los cuales el 35 % “está destinado a los dos objetivos de igualdad de género, («la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres y la integración de la perspectiva de género» y «prevención de la violencia contra los niños, los jóvenes, las mujeres y otros grupos de riesgo (Daphne)”, establece el informe sobre los fondos de la Union Europea para la igualdad de género.

Los presupuestos españoles del año 2019 en materia de igualdad fueron de 220 millones de euros para financiar la Violencia de Género a diferencia de los 200 millones dotados en 2018. Esta cantidad comprende 64 millones gestionados por el Ministerio de Justicia para cubrir las demandas sociales y judiciales, 112 millones que el Estado transfirió a las comunidades autónomas y 40 millones a los ayuntamientosEstos fondos serán destinados a la atención de víctimas de violencia de género.

Miles y miles de millones de euros destinados a comunidades, ayuntamientos y asociaciones que luchan para exterminar la violencia que sufren las mujeres, para protegerlas y garantizarles un futuro sin maltrato, sin exclusión laboral, ni social, ni económica. Enormes cantidades de dinero que no están dando ningún beneficio real para las víctimas. Las muertes al año de mujeres por violencia de género no se han reducido, a pesar de los cambios legislativos y del aumento de los presupuestos. Incluso se podría decir que algunos años hasta ha aumentado.

El maltrato lo sufren tanto hombres como mujeres, sin discriminar en su edad o en su condición sexual, Muñoz afirma “la violencia es de personas, ni de géneros ni de sexos”. Se debe luchar contra la violencia ejercida hacia las mujeres por ser mayoritaria, pero no se puede ignorar que hay otros grupos que también son maltratados física, psicológica, sexual y socialmente, Jesus Muñoz señala, “para proteger a un género no hay que desasistir al otro”. No hay que olvidar que hombres y mujeres son indispensables para terminar con la violencia, por tanto, no hay que invisibilizar o minimizar el maltrato que sufren, porque una bofetada, un insulto, un grito o una burla es igual de grave para todos.

Fuente: El Correo de Madrid

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